La honra
15.08.2021
La honra era algo tan frágil y delicado que podía romperse o extraviarse a la menor insinuación, por lo que la mujer tenía que hacer suyo el no solo ser buena sino aparentarlo, y eso no dejaba de ser un reto en una sociedad en la que ellas estaban expuestas diariamente a ser mal interpretadas, insultadas, ninguneadas, acosadas, ultrajadas o violadas...
¿Sabías que...?

El adulterio o aleve, como figura en el título 73 del Fuero extenso sepulvedano, era lo peor que una mujer podía hacer no solo contra su marido sino contra la honra familiar, del clan entero, y por ende estaba severísimamente castigado.
En Sepúlveda se le facultaba al marido a matar a su mujer, sin ningún tipo de multa, en caso de adulterio in fraganti, pero siempre que matara, o al menos hiriera, a su amante. Si se decidía en cambio por matar únicamente a su mujer o sólo al amante, una pequeña multa borraba de un plumazo la sombra de una más que justificada acción... y, por supuesto, cuando el marido necesitaba refuerzos, ahí estaba la familia, también con enorme capacidad legal para actuar, tanta como la del propio esposo.